Regeneración política
Cada día es más difícil sorprenderse: las columnas de su periódico,
las noticias de televisión, radio, etcétera, nos inundan con anuncios de
una regeneración política propuesta desde o por personas que están en
el punto de mira de posibles sobresueldos, sobres, cuentas en Suiza,
etcétera. Y encontrándonos en este sinfín de sinsentido, nos llega el
anuncio de una propuesta del presidente del Gobierno en la que nos dice
que debería ser alcalde la persona más votada para así evitar que
coaliciones de otros partidos “usurpen” el cargo que ha sido votado por
la mayoría de votantes. ¿Entonces la suma de los votantes de la
oposición no sería mayoría? ¿Podría darse el caso de que fuese alcalde
la lista más votada con menos del 50% de los votos? ¿Acaso las listas
van a ser abiertas y poder así elegir directamente al alcalde?
Esto no es más que una patraña para evitar la pérdida de alcaldías donde no van a tener mayoría absoluta, y ocultarlo todo tras la cortina de humo de una supuesta regeneración democrática y lucha contra la corrupción. ¿Pero realmente piensan que les creemos? ¿Por qué tanto miedo a Podemos y esa campaña feroz contra aquellos partidos emergentes y con posibilidades de crecimiento? Quizá piensan que ahora que el PSOE está en horas tan bajas ya no es un peligro. Cuando interesa se cambia la Constitución, la ley electoral y lo que haga falta para mantener el poder, y siempre desde la mayoría absoluta; pero si no interesa, esta mayoría absoluta y estos mismos motivos son el argumento para dejarlo todo como está.— José A. Juan Berna.
Esto no es más que una patraña para evitar la pérdida de alcaldías donde no van a tener mayoría absoluta, y ocultarlo todo tras la cortina de humo de una supuesta regeneración democrática y lucha contra la corrupción. ¿Pero realmente piensan que les creemos? ¿Por qué tanto miedo a Podemos y esa campaña feroz contra aquellos partidos emergentes y con posibilidades de crecimiento? Quizá piensan que ahora que el PSOE está en horas tan bajas ya no es un peligro. Cuando interesa se cambia la Constitución, la ley electoral y lo que haga falta para mantener el poder, y siempre desde la mayoría absoluta; pero si no interesa, esta mayoría absoluta y estos mismos motivos son el argumento para dejarlo todo como está.— José A. Juan Berna.
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